
Todos los años, más o menos en octubre, llega puntual la misma pregunta:
“Carla, en la escuela lanzaron el curso Cambridge. Dicen que en pocos meses se puede rendir el examen y sacar el certificado. ¿Vos en cuánto tiempo lo preparás?”
Es una pregunta muy válida. Y justamente por eso merece una respuesta honesta.
Una oportunidad real (pero no siempre la solución)
En Italia, como en muchos otros países, varias escuelas públicas ofrecen cursos Cambridge por la tarde, muchas veces gratuitos o a un costo accesible. Las condiciones cambian de escuela a escuela, pero en general a las familias les queda por pagar sobre todo el examen. Es una iniciativa valiosa, y entiendo perfectamente por qué a muchos padres les resulta tentadora: unos pocos meses de preparación y el certificado casi en la mano.
Lo sé bien porque yo también enseñé en estos cursos. Y justamente por eso puedo decirlo con sinceridad: para quien ya tiene una base sólida y solo quiere el certificado, es una oportunidad que no hay que dejar pasar.
Pero hay que ser honestos sobre lo que realmente ofrecen. Estos cursos preparan para el examen, no para saber inglés. Con pocas horas y grupos numerosos, todo el tiempo se va en el formato de la prueba: no queda espacio para construir bases, para hablar, para equivocarse y volver a intentar. Y quien parte de una base frágil muchas veces llega al examen sin haber practicado todas sus partes, o sin haber hecho nunca un simulacro completo con las reglas reales de Cambridge: el tiempo cronometrado, la hoja de respuestas, los nervios del gran día. Sobre todo, llega sin sentirse a gusto.
No es culpa de nadie: es simplemente el límite de un formato pensado para muchas personas en poco tiempo.
La verdadera pregunta
Cuando un padre o una madre me pregunta “¿cuánto tiempo hace falta?”, le respondo con otra pregunta:
¿Querés que tu hijo o tu hija obtenga un certificado, o que se lleve una herramienta de verdad?
Una cosa no quita la otra: se pueden tener las dos. Pero hay que saber cuál es la prioridad. Un papel dice que aprobaste un examen un día determinado; el inglés real, en cambio, es el que usás con seguridad cuando lo necesitás: de viaje, en la universidad, en el trabajo, con una amistad nueva.
Los tiempos reales para aprender un idioma
Aprender un idioma, o pasar de un nivel al siguiente, no es automático. Lo dice también Cambridge: según sus indicaciones, hacen falta en promedio unas 200 horas de aprendizaje guiado para pasar de un nivel al siguiente, y para llegar al B2 First se habla de unas 500-600 horas en total, empezando desde cero. Son números orientativos, que cambian de persona a persona, pero dan una idea concreta.
Con clases individuales o en grupos pequeños muchas veces se puede avanzar más rápido, porque cada minuto está dedicado a vos. Pero es importante saber que un camino serio lleva tiempo, y que nadie, ni siquiera yo, puede prometer un nivel en “x meses” sin conocer a la persona que va a estudiar.
Lo que pasa cuando se habla de verdad
En mis clases le doy muchísimo espacio a la oralidad. Y me pasó muchas veces ver a chicas y chicos que al principio hablaban poquísimo, entre la timidez y la inseguridad, soltarse en pocos meses. No porque hubieran aprendido más reglas, sino porque por fin tenían un lugar seguro donde equivocarse, volver a intentar y sentirse capaces.
Quien llega así al examen no solo estudió sus partes: las vivió. Hizo simulacros completos, conoce los tiempos, sabe lo que le espera. Y, lo más importante, se siente protagonista de su propio camino.
Entonces, ¿qué elegir?
No hay una respuesta correcta para todos. Pero esto es lo que le diría a cada familia:
- Si el objetivo es solo el certificado, y ya hay una buena base, el curso de la escuela puede ser suficiente.
- Si el objetivo es un inglés sólido, para usar con confianza incluso después del examen, vale la pena elegir un camino más personalizado. El resultado en el papel va a ser el mismo, el certificado, pero con una experiencia directa con el idioma y todas las habilidades desarrolladas de verdad.
El certificado no es la meta
El certificado es una etapa hermosa, y me pone feliz cada vez que alguien que estudia conmigo lo consigue. Pero la verdadera meta es otra: sentirse a gusto con el inglés, sin miedo a equivocarse.
Si querés que pensemos juntos cuál es el camino adecuado para tu hijo o tu hija (¡o para vos!), el primer encuentro es gratuito. Hablemos: te escucho, nos conocemos y te digo con honestidad lo que veo. Podés escribirme por WhatsApp desde el sitio.
Let’s build your English together! ✨

